La cueva de las Güixas en Villanúa, con unos 800 metros de largo, es ideal para visitar en familia.

Dentro del municipio de Villanúa, a los pies del pico Collarada, encontramos aproximadamente una treintena de cuevas y simas, las cuales forman uno de los sistemas kársticos más importantes del Pirineo. De paredes calizas, y excavadas por la acción del agua durante milenios, tienen su origen en la glaciación de Wurm, hace aproximadamente unos 30.000 años.

La más conocida de todas es la Cueva de las Güixas (brujas), que recibe su nombre de los supuestos aquelarres que éstas realizaban en su interior durante la edad media. Aunque la cueva ya era conocida mucho antes, los fragmentos megalíticos encontrados nos señalan que fue habitada desde hace unos 5.000 años, y una moneda romana nos sugiere que estuvo ocupada hasta el siglo IV d.C. Mucho más tarde sirvió de refugio durante las guerras carlistas y el año 1929 se ilumina por primera vez el interior y se abre al público, siendo clausurada con el estallido de la guerra civil. Durante esta época fue refugio de republicanos, y una vez acabada la contienda fue utilizada como alojamiento para represaliados políticos condenados a trabajos forzosos.

Desde mediados de los años cuarenta los lugareños ofrecían visitas guiadas sin más iluminación que sus candiles, hasta que debido a su peligrosidad fueron clausuradas en 1984. Por fin, en el año