El puente de San Miguel, es sin duda uno de los monumentos más emblemáticos de Jaca.

A las afueras de Jaca, junto a la carretera que conduce al Valle de Aísa, encontramos el puente de San Miguel, sin duda uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Recibe su nombre de una antigua ermita ya desaparecida que se levantaba sobre un promontorio en el margen derecho del río Aragón. No hay datos sobre la fecha de su construcción, aunque por su aspecto y estructura se cree que ésta se produjo durante el siglo XV.

Su longitud total es de 96 metros con un alzado asimétrico para salvar la diferencia de nivel. El arco central por donde discurre el cauce principal del río es acabado en punta, típico de los puentes medievales, con otros dos más pequeños a modo de aliviadero, para cuando el río aumenta su caudal.  

La construcción del puente debió representar una gran obra de ingeniería para la época y durante siglos, comunicó los valles del Pirineo occidental con Jaca, convirtiéndose en cruce de caminos y lugar de paso hacia la ruta