El fuerte de Rapitán en Jaca, se construyó para defender la ciudad de posibles ataques aéreos.

La subida al Fuerte Rapitán es una de las excursiones más populares en Jaca. Junto al parking del hospital, tomaremos una estrecha carretera asfaltada que sube hacia la cima. Durante el camino iremos encontrando señales de madera que nos muestran los senderos, más empinados pero también más agradables ya que discurren por el interior del bosque. Llegaremos arriba en unos 40 o 50 minutos.

El fuerte fue construido a finales del siglo XIX como parte de una red defensiva que se pretendía construir paralela a la línea internacional de ferrocarril Canfranc-Oloron. El monte de Rapitán, gracias a su estratégica ubicación sobre el valle del río Aragón, la ciudad y la Canal de Berdún era el lugar idóneo para la construcción de la fortaleza. El estado destinó cerca de seis millones de pesetas y cabe destacar que durante casi dos décadas, unos doscientos jornaleros de la zona encontraron trabajo en su construcción, aliviando de este modo la precaria situación de la población local de Jaca, castigada en aquellos años por numerosas epidemias. De esta misma época son el fuerte de Coll de Ladrones en Canfranc y el de Santa Elena en Biescas.

En 1904 se terminaron las obras del fuerte, que en aquel momento contaba con once cañones de artillería defensiva. Pronto, la aparición de la aviación produjo grandes cambios en la estrategia militar, quedando desfasado para su uso inicial prácticamente desde su inauguración. Durante la guerra civil sus fosos fueron testigos de múltiples fusilamientos, y más tarde, durante el régimen fascista del general Franco fue quedando paulatinamente en desuso. En 1978 es sometido a una