Revilla, en el Valle de Puértolas. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

Sin dejar a un lado la tristeza que sobrecoge a cada visitante con la llegada a un lugar despoblado, también es cierto que el halo de misterio, la belleza del entorno y la aventura que se respira en su descubrimiento hacen el viaje apasionante. Así es como nos da la bienvenida el abandonado lugar de Revilla, situado a 1.100 m de altitud, comunicándose desde la carretera de Tella.

Su caserío se desarrolla de manera dispersa, siguiendo el escalonamiento del terreno, advirtiendo que a pesar del tiempo pasado y su soledad, los edificios guardan su conexión con la belleza del paisaje, conformando un conjunto discreto y sobrio que se mimetiza con el entorno.

La iglesia del lugar está dedicada a San Félix. Se trata de un templo que data del siglo XVI con puerta adovelada y torre de un cuerpo. A la entrada de la población parte un sendero que nos llevará por la ruta de los miradores paralelos a la Garganta de Escuaín.

 

Por: María Escribano Román