Gistaín, en el Valle de Bielsa. Sus monumentos, excursiones, aventura, dónde comer, dormir.

El pronunciado escalonamiento, sobre el que se asienta el municipio de Gistaín, no hace otra cosa que otorgar mayor belleza a este conjunto sin igual en el Pirineo Aragonés. Se trata de uno de los pueblos más altos del Pirineo, elevándose a 1.378 metros, para ofrecernos uno los paisajes más espectaculares del Valle de Chistau.

Implacable fue el éxodo que azotó toda la zona durante la segunda mitad del siglo XX, que si bien no concluyó en despoblación, sí mermó el número de habitantes, que pasó de 406 en 1900 a los 158 vecinos con los que cuenta actualmente.

Su urbanismo, indudablemente pirenaico, acusa la sobriedad y majestuosidad habitual en estos enclaves, características que hallamos personificadas en edificios de piedra, tejados de pizarra, calles empedradas y pasos abovedados que confieren misterio y solemnidad a nuestro paseo. El caserío se caracteriza por la verticalidad, destacando tres torres de aspecto y función defensiva. La primera de ellas, la torre de casa Rin, con aspillera y puerta en altura, todo dentro del estilo y características propias del siglo XVI.

En segundo lugar, la torre de Tardán, un ejemplo de carácter exento que presenta planta cuadrada y que destaca por sus grandes dimensiones. Y por último, la torre de la iglesia de San Vicente Ferrer, alzada entre los siglos XVI-XVIII.

El templo en su conjunto muestra gran complejidad en cuanto a su adscripción estilística, notándose un carácter híbrido que pudiera mezclar elementos medievales y más modernos, del siglo XVI al XVIII.

Las características geográficas del propio valle, su morfología cerrada, han predispuesto hacia el aislamiento a esta zona del Pirineo Aragonés, forjándose así una cultura particular, llena de singularidades que engrandecen una idiosincrasia muy especial que se muestra en el habla, el chistabín, o en el baile, la chigoleta. En las inmediaciones se encuentra la ermita de San Fabián, un templo rectangular de carácter popular construido a finales del siglo XVIII.

También de gran interés, sobre todo dentro del apartado de lo etnológico, la serrería o el molino harinero, sin olvidarnos de sus antiguas minas de hierro o el hecho de que fue punto importante para la acuñación de moneda en época visigoda.

Como suele ser habitual en zonas de contacto con Francia, en lo más alto del Pirineo, Gistaín pos